Soy de los tuyos - La comunidad de Don Bosco

Juan Cagliero

(compromiso)

“Fraile o no fraile yo me quedó con Don Bosco”. Esta simpática y fascinante reacción corresponde a Juan Clagliero, quien tal vez sea el discípulo más temperamental de nuestro padre fundador y expresa una forma de ser de los animadores y educadores salesianos que refleja la identidad carismática.

¿Quién fue Don Cagliero?

Juan Cagliero (Giovanni) nació en Castelnuovo Di Asti, Turín el 11 de enero de 1838. Transitando un momento personal muy difícil, en un contexto de calle y pobreza conoce a Don Bosco y forma parte del primer oratorio que se situaba  en  Valdocco. Cagliero era un niño de trece años que había perdido a su padre, y recordaría ese encuentro y sus primeros días en el oratorio, porque transformaron su vida. Juan Cagliero sintió como Don Bosco vio en él, no aquello en lo que carecía, sino todas sus virtudes y por eso siempre sintió que el oratorio era su casa.

Juan Bosco presentó a Cagliero a su madre Margarita Occhiena (mamá Margarita) el 2 de noviembre de 1851, ella era “La Madre del oratorio” y a partir de allí los caminos fueron compartidos.  Cagliero formó parte de un conjunto de jóvenes del oratorio a los que Juan Bosco consideraba de excepción: Miguel Rúa, Camilo Gavio, Francisco Cerruti, Juan Massaglia, José Bongiovanni, Celestino Durando, y luego Domingo Savio. Según el pensamiento de don Bosco, él vivía «entre jóvenes santos». ​

“Siendo aún muy joven contrajo una grave enfermedad y llamaron a D. Bosco para que le impartiera los últimos sacramentos, ya que era incipiente su muerte.  Se acercó a los pies de la cama del enfermo y D. Bosco vio, en una visión, a Cagliero sacerdote en las misiones, rodeado de jóvenes, que querían ser cristianos. En ese sueño Don Bosco dijo “Este muchacho no se muere”.  Cagliero se repuso a su enfermedad y con toda su fortaleza y carisma siguió llevando adelante proyectos importantes de la obra Salesiana.

Cuando en 1859 Don  Bosco decidió fundar la congregación de los Salesianos hizo la propuesta a varios jóvenes; entre ellos estaba Cagliero. Juan Cagliero no se veía ni cura ni fraile. No veía ni entendía el difícil camino emprendido por D. Bosco; pero después de pensarlo bien, Cagliero soltó una frase que se ha hecho célebre: “Fraile o no, yo me quedo con D. Bosco”. Con la convicción de la propuesta de Don Bosco, Cagliero fue uno de los jóvenes del oratorio que fue parte fundamental para fundar la congregación. Ahí donde algunos fueron dejando el proyecto, Juan aún más se convencía de que esta aventura salesiana, era una forma de dar respuesta a la necesidad de tantos jóvenes que sufrían en ese contexto.

Con el tiempo y convencido de su vocación fue ordenado sacerdote el 14 de junio de 1862, a la edad de 24 años. Don Bosco decidió enviarlo Jefe de la Primera Expedición de los Salesianos a la Argentina, en el año 1875.

   En Buenos Aires organizó el despliegue de sus compañeros, en el barrio La Boca, en la ciudad de San Nicolás de los Arroyos, en Rosario, en Carmen de Patagones; con sus visitas periódicas animaba, aconsejaba, protegía a sus hermanos, era el interlocutor con las autoridades nacionales argentinas. Fue el gran testimonio vivo de Don Bosco en Argentina.

En el arzobispado de Buenos Aires, era muy apreciaba por sus iniciativas, empeño y constancia. Fue distinguido con el cargo de Vicario Apostólico de la Patagonia (1887-1908).

    Monseñor Juan Cagliero, viajero incansable, colaboró con los lejanos Misioneros Salesianos en la Argentina; conoció a la Beata Laura Vicuña Pino, pupila en Junín de los Andes, de quien fue confesor; estuvo con  Ceferino Namuncurá, en Chimpay, con el cual viajó a Roma  para integrarse como seminarista, donde estudió italiano, latín, griego  hasta que enfermó de neumonía; fue internado en Roma, pero no reaccionó:  le dio la extremaunción al joven Ceferino Namuncurá cuando estaba agonizando y próximo a morir en 1909. Cagliero fue la semilla del movimiento salesiano en Argentina, su convicción y compromiso demostraron que las necesidades de un mundo mejor para los jóvenes no tienen fronteras.  

“Juan Cagliero fue ejemplo y testimonio vocacional para los jóvenes del Oratorio, y en la actualidad para toda la Familia Salesiana y los jóvenes con los que recorremos este hermoso camino. No nos cansemos de seguir adelante y de decir sí al Señor en aquello a lo que nos llama”. 

Para Don Bosco, aquellos que lo acompañaron fueron piedra fundamental en el origen de lo que hoy podemos denominar nuestro carisma. Que al repasar anécdotas, encuentros y opciones históricas de estos personajes podamos reconocer aquellos dones y valores que hoy siguen vivos en cada uno de los que formamos parte de esta familia. En definitiva, esos nombres que nos antecedieron como educadores/ras, como ex alumnos/as, como familia salesiana, intentarán ser herramientas para seguir profundizando dimensiones tan propias de nuestra esencia como la escucha, la alegría, el acompañamiento, el servicio, la amistad, el compromiso social, la espiritualidad, la ternura y el cuidado. Dejémonos llevar por las historias, disfrutemos un rato de las opciones de otros/as tantas que en tiempos de don Bosco descubrieron una manera de estar entre los pibes. Reconozcamos esos valores que dieron origen al Sistema Preventivo en muchos de los que hoy, como comunidad del Santa, intentamos mantenerlo vivo día a día.

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