Soy de los tuyos - La comunidad de Don Bosco

José Luis Castiglia

(compromiso)

La señora Isabel Armstrong de Elortondo consiguió del Vicario de San Isidro, Padre Francisco Alberti, que en el terreno de su propiedad se colocase una cruz recordatoria, la que dio al lugar el nombre de Cruz de la Misión. El propósito de Doña Isabel  era levantar allí una capilla y un colegio, ofreciéndole reiteradamente al Padre Vespignani (Inspector de los Salesianos) donar su terreno para tal fin. Lamentablemente y argumentando escasez de personal, el Padre Vespignani debió rechazar los reiterados y generosos ofrecimientos. Sin embargo Doña Isabel no se dio por vencida y dejó por testamento 7000 pesos  y el lugar para que se llevase adelante su mayor deseo .

Para dirigir la nueva casa el Inspector pensó en el Padre Félix Caprioglio, director del Colegio Don Bosco, pero debido a sus problemas de salud, fue el Padre José Luis Castiglia quien al poco tiempo fue enviado al lugar, donde la familia Elortondo ya ponía de lo propio para dar los primeros impulsos a la obra.

A fines de 1902, empezó la construcción de los salones que debían servir de capilla, clases y comedor.  En marzo de 1903, no estando aún bien terminados, el reverendo Padre José Castiglia fijó su morada en el incipiente oratorio.

"Es bueno hacer constar en este lugar, que a la llegada del Padre Castiglia la manzana que tenía el oratorio estaba mal cercada, con cerco vivo de espinas, y que el barrio donde se debía trabajar, no dio un buen recibimiento. Prueba de ello, fueron los estorbos y molestias que de noche causaban con sus gritos y las pedradas que arrojaban, con la esperanza de verse librados de la presencia del sacerdote. Para poder atender con más empeño el oratorio que debía comenzar a funcionar, el señor Lázaro de Elortondo hizo construir una pared de barro, desde el frente del primer cuerpo del edificio hasta la esquina sudeste; y paralelo a la calle, hasta el terreno del vecino Márquez, y en torno a este terreno hasta la calle 3 de Febrero. El edificio entero costó la suma de 9.000 pesos. También fue donación de la familia Elortondo el cuadro del altar, que representa al Buen Pastor y que debería figurar siempre en algún lugar preferente. Gracias a los empeños de Don Lázaro, poco antes de la inauguración, hizo construir el pórtico al este del edificio para el esparcimiento de los niños en los días de lluvia.

Llegó así la inauguración, el domingo 19 de marzo de 1903. El auxiliar de la diócesis, monseñor Francisco Alberti, bendijo la casa "bajo la advocación de Santa Isabel, como recuerdo a la piadosa señora que había dado comienzo a la fundación".

El Padre José Luis Castiglia comenzó como pudo con el Oratorio Festivo. Los primeros días debió conformarse con lo que tenía a mano, mientras se le iba proveyendo de lo más indispensable.

“No teniendo bancos, el constructor señor Jacinto Rosello, pidió unas barricas y tablones, y sobre esas mesas los niños se abrieron camino en el estudio. El primer niño que ingresó fue Jacinto Rosello, hijo del mismo constructor".

De este modo se fue formando un alumnado, muy modesto en un principio y con muchos inconvenientes debido a la absoluta falta de personal. El informe del Padre Vespignani del 1 de Enero de 1906 muestra la situación vivida el año anterior y las perspectivas para lo futuro: “La casa era pequeña, pero limpia. Ya se estaban edificando la portería y un aula, todo con la limosna de los bienhechores”.

Una vez terminado el edificio el 1 de marzo de 1906, ya pudo dársele forma a la escuela. En ese tiempo las instalaciones servían también como lugar de vacaciones para los salesianos de la capital.

En la visita inspectorial del Padre Vespignani del 6 de Julio de 1910 afirmaba: "Se reconoce el beneficiario grande que esta casa no sólo aporta a la población de este barrio, sino también a las poblaciones vecinas, por la educación que imparte a los niños; y por la asistencia religiosa a los muchos italianos que acuden a esta capilla (...) El oratorio festivo es floreciente, y un núcleo de ex alumnos, que son asiduos al oratorio, manifiesta los frutos de perseverancia que consiguen entre la juventud de este antiguo pueblo".

Para Don Bosco, aquellos que lo acompañaron fueron piedra fundamental en el origen de lo que hoy podemos denominar nuestro carisma. Que al repasar anécdotas, encuentros y opciones históricas de estos personajes podamos reconocer aquellos dones y valores que hoy siguen vivos en cada uno de los que formamos parte de esta familia. En definitiva, esos nombres que nos antecedieron como educadores/ras, como ex alumnos/as, como familia salesiana, intentarán ser herramientas para seguir profundizando dimensiones tan propias de nuestra esencia como la escucha, la alegría, el acompañamiento, el servicio, la amistad, el compromiso social, la espiritualidad, la ternura y el cuidado. Dejémonos llevar por las historias, disfrutemos un rato de las opciones de otros/as tantas que en tiempos de don Bosco descubrieron una manera de estar entre los pibes. Reconozcamos esos valores que dieron origen al Sistema Preventivo en muchos de los que hoy, como comunidad del Santa, intentamos mantenerlo vivo día a día.

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